20 de abril de 2015

Congreso "Todos somos Nazarenos"

El pasado fin de semana ha tenido lugar en Madrid, organizado por Citizen.Go el congreso “Todos somos nazarenos” al que han asistido importantes personalidades, eclesiásticos y laicos, que están en la zona 0 del conflicto o que tienen familiares que lo están o que lo han estado y han conseguido escapar. Os envío algunas entrevistas con estas personas. Creo que tenemos la obligación moral de, al menos, leerlas. ¿Qué más podemos hacer? Puede parecer que poco, pero ellos nos piden insistente y fundamentalmente una cosa: Que recemos por ellos y con ellos. Así que yo pido a cada uno que lea estas líneas que, desde la fe que tenga, sea en el Dios que sea, aunque sea solamente en la energía del universo o, como decía Unamuno, “oye mi ruego Tú, Dios que no existes”, con la poca o mucha fuerza que tenga, rece con toda la que esté a su alcance y pida por tener más. Yo, por mi parte, le rezaré a Jesucristo, por el que están muriendo estos hermanos míos de fe. Cuando, en la entrevista que puede leerse más abajo le preguntan a Monseñor Bashar Matti Warda, arzobispo caldeo católico de Erbil, si cree en esa frase de que la sangre de mártires es semilla de iglesia, responde, con una mezcla de esperanza y pesimismo por lo que está viviendo: Probablemente, el dicho de Tertuliano sólo se aplique a la situación de la Iglesia y del cristianismo durante las grandes persecuciones. Basándonos en los hechos históricos de la Iglesia oriental, descubrimos que donde quiera que fuera perseguida, pronto florecía en otro lugar, como ocurrió con la expansión del cristianismo en Persia, Magnolia, Afganistán, etc. Hoy, a pesar de ser una iglesia testimonial y mártir —a pesar de la sangre de sus mártires derramada por todo Oriente Medio—, está siendo desraizada de su patria sin florecer y crecer en los alrededores simplemente porque la estrangulan ideologías radicales”. Tal vez nuestra oración por ellos, a través de la Comunión de los Santos, en la que decimos creer cuando rezamos el Credo, pueda hacer que ese otro lugar en el que florezca la fe sea en la vieja, escéptica y decadente Europa de la que formamos parte. También rezo por eso, porque los europeos rejuvenezcamos, recobremos la fe que hemos perdido y que fue la que creó Europa y renazcamos de nuestras cenizas regadas por la sangre de los cristianos de Oriente Medio. ¿Qué más podemos hacer además de rezar por encima de nuestra fe? Dar a conocer todas estas cosas, no cansarse, no pensar: “¡Qué fastidio, más de lo mismo!”, no tener miedo a ser considerado pesado por insistir a tiempo y a destiempo. En fin, ahí van las entrevistas.

Ignatius Youssef III Younan (15 de noviembre de 1944 en Hassaké, Siria), Patriarca de Antioquía y del Este de Siria de la Iglesia Católica Siriaca y obispo de Beirut Tras su ordenación sacerdotal fue párroco en Beirut y profesor de seminario. Desde 1986 estuvo destinado en Estados Unidos, en la Eparquía (diócesis) Our Lady of Deliverance en Newark de los Siriacos. En 1995, Juan Pablo II le nombró eparca de esta Eparquía y visitador apostólico de los fieles siro-católicos de América Central. Fue elegido como Patriarca el 20 de enero de 2009 por el Sínodo siro-católico, reunido en Roma bajo la presidencia del cardenal Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales. Benedicto XVI le concedió la comunión eclesiástica, que puso de manifiesto en su Visita a Roma el 19 de junio de 2009 coincidiendo con el inicio del Año Sacerdotal. El Patriarca Ignacio José III Younan celebró la Santa Misa por el rito siriaco en la Basílica de Santa María la Mayor como signo de esta comunión.

Usted ha defendido que lo que se estaba produciendo en Irak y Siria era un genocidio. ¿Cómo valora la actuación de la comunidad internacional ante el conflicto?

La comunidad cristiana en Oriente Medio no es de gran interés para las potencias. Aquí no tenemos petrodólares y no amenazamos a nadie con terrorismo. La comunidad internacional –las Naciones Unidas, los Estados Unidos, la Unión Europea– realmente nos han traicionado, por desgracia. Solo están tratando de preservar sus intereses económicos. Se aliaron con sistemas de gobierno que se encuentran entre los más fundamentalistas del mundo, donde no hay ni libertades religiosas ni civiles, y donde la mujer no tiene casi derechos. Han olvidado sus principios de la verdadera democracia por interés. Estos pueblos de la Unión Europea, así como los de América del Norte, tienen que pensar que hay principios y valores sobre los que se fundaron sus propios países y no deben traicionar esos principios y valores. Sentimos que a los cristianos se les ha abandonado a su suerte. Están frente a una lucha por la supervivencia y necesitan ayuda.

¿Qué le pide a la comunidad internacional?

Pedimos al mundo que defienda los derechos humanos y que no deje pasar por alto esta intolerable masacre de personas inocentes, que además están desarmadas. No quiero incitar al aumento de armas en lo más mínimo. Los cristianos son gente pacífica sin armas ni milicia; sin embargo, quiero que se defienda y proteja a la comunidad cristiana.

¿Por qué crece el fanatismo con tanta fuerza en los países musulmanes?

El problema está en la idea de la unión entre religión y estado, defendida por los fundamentalistas. De hecho, el programa de ISIS es el mismo que el de los Hermanos Musulmanes: sharía como camino, la yihad como método. Nosotros, los cristianos en Oriente Medio, no estamos en contra del Islam. Y ahora tenemos que ayudar a nuestros hermanos musulmanes para que entiendan que ya no estamos en el siglo VII, sino en el XXI. Al igual que el Occidente debe darse cuenta de que lo que está ocurriendo en el Medio Oriente es peligroso no solo para nosotros, sino para nuestros hijos y para nuestros nietos.

¿En qué situación se encuentran hoy los cristianos de Siria e Irak?

La situación es realmente dramática, la Iglesia siro-católica sufre el éxodo y el desarraigo de muchos fieles de Mosul, Nínive y de la llanura de Nínive. 

¿Qué busca el Estado Islámico y cómo pararlo?

Imponer su religión con violencia. Quieren regresar a los primeros siglos, dividiendo a las personas y las comunidades en gente de una religión y de otra. Para frenarlo, en primer lugar hay que dejar de armar a la llamada oposición moderada: ¡no hay oposición moderada en el Medio Oriente! Mientras no tengamos una clara separación entre la religión y la política, nunca tendremos una verdadera, democrática y moderada oposición. ¡Todo esto es sólo una ilusión!

¿Es posible un diálogo fructífero con el Islam que acabe con la intolerancia?

Yo mantengo relaciones cordiales con los líderes religiosos musulmanes en el Líbano y otros lugares de la región, y hablo con ellos sobre la educación, que juega un papel esencial en el escenario yihadista. Pedimos a nuestros hermanos de religión musulmana que vigilen la formación de la juventud, sobre todo que tengan cuidado con sus discursos religiosos en las mezquitas o en sus escuelas. Y esto es algo que es muy, muy importante.

A la gente le pudiera parecer, por su silencio, que no tienen el valor de enfrentarse a los grupos radicales y de los que predican el odio y la intolerancia. No nos cansamos de repetirles la importancia de la educación. En el Líbano, por ejemplo, cuando nos encontramos con los jeques musulmanes, ya sean suníes o chiíes, discutimos este tema con mucha frecuencia. Y esperamos que llegue el día en que comprendan que en su religión tienen que encontrar los aspectos positivos de su relación entre el hombre y Dios, y no centrarse en aquellos versos que propagan la violencia, el odio y la discriminación contra los no musulmanes.

¿Cree posible vivir el cristianismo en paz en Oriente Próximo una vez el Estado Islámico haya sido derrotado?

Soy un hombre de esperanza. El Líbano es un país con 17 confesiones diferentes, y se ha citado a menudo, a pesar de los períodos de inestabilidad, como un modelo de convivencia entre personas de diferentes religiones. Esto está bien. En todos los países de la región, en especial donde existe una mayoría musulmana que gobierna el país, no hay separación de la religión y el estado. Y eso significa que siempre habrá discriminación contra los no musulmanes que son una minoría. Excepto en el Líbano. Este es un modelo para toda la región. Y gracias a Dios que existe esa igualdad de derechos para todos los ciudadanos en el Líbano. Tratamos de correr la voz para que los países de mayoría musulmana sigan con este ejemplo y apliquen de verdad, con seriedad y honestidad, la carta de derechos humanos de la ONU de 1948.



El Pastor Edward Awabdeh, presidente de la Iglesia Alianza Cristiana Evangélica en Siria y Líbano.

Usted es pastor evangélico y vive en Damasco con su esposa, donde a menudo hay bombardeos, misiles que impactan contra las casas y matan a muchos civiles… ¿Cómo se puede vivir en esa situación y tener aún el ánimo de ayudar a los demás?

Al pensar en ello, creemos que la única explicación de la profunda paz que gozamos es que es de origen divino y que nos ha sido concedida por la gracia de Dios para un fin: ser capaces de ayudar a nuestra comunidad y tener recursos suficientes dar ánimos y bendecir a los demás.

No sentimos que estemos haciendo nada heroico quedándonos en nuestro país y sirviendo a nuestro pueblo. Pensamos que el quedarnos no sólo es lo correcto sino lo normal. Algunas veces cuando el bombardeo es intenso o muy cercano a nosotros, recordamos que ya hay peligro donde vivimos. Parece que fuera natural en los seres humanos el acostumbrarse a una situación peligrosa y continuar la vida como siempre.

¿Qué está pasando en Siria, Pastor?

Me gustaría poder contestar esta pregunta con cierto grado de solidez, quiero decir con conocimiento de causa. Sin embargo, lo que vemos en superficie es destrucción del país, desgarro del tejido social de las comunidades y la destrucción de toda una generación. Es un conflicto muy sucio con motivaciones sectarias subyacentes, una lucha de poder que se hizo mucho más grande y amplia que Siria y los sirios. La lucha se potencia con la intervención de los intereses de los poderes internacionales.

¿Se ayudan entre ustedes, los cristianos de las diferentes confesiones?

Sí, entre los cristianos de todas las confesiones e incluso a los necesitados de otras religiones.

¿Creyó posible alguna vez que el extremismo islámico llegara a propagarse con esta crueldad?

No, nunca lo creímos posible en este país. A veces resulta estremecedor sólo pensar que, en algunos casos, hemos estado viviendo entre gente semejante.

¿Piensa que hay una intención de aniquilar la presencia cristiana de Oriente?

No lo tengo tan claro. Lo que sí sé es que los cristianos en Medio Oriente son más vulnerables y no pueden sobrevivir o rehacerse en un ambiente de violencia y anarquía.

Su esposa y usted han permanecido al frente de su comunidad y no piensan abandonar. ¿Aun sabiendo que puede aguardarles la muerte en cualquier momento?

Mi esposa y yo creemos que estamos llamados por Dios a hacer justo esto. Se nos ha confiado el dar el Evangelio. Todo merece la pena por una existencia grande. En medio de esta dispersión de oscuridad, odio y venganza, somos responsables de sembrar las semillas del amor y del perdón. No pensamos que el peligro sea tan inminente. Pero incluso si hay algún grado de riesgo, merece la pena por completo.

Usted considera que esta situación terrible que están viviendo es un don de Dios… ¿Por qué?

No exactamente. Pero lo que el Señor está haciendo, su divina intervención y el experimentar su poderosa presencia son bendiciones maravillosas. Sí, benditos aquellos llamados a permanecer en Siria en medio de esta crisis porque gozarán la experiencia de la presencia poderosa de Dios.

Estamos maravillados de ver venir gente a Cristo precisamente por esta crisis. Muchos se salvaron y están agradecidos al Señor por sus cuantiosas pérdidas porque ganaron la vida eterna en Cristo. Supongo que a eso se le puede llamar un don.

¿Qué ha aprendido de esta experiencia tan atroz?

He aprendido que hay una auténtica batalla espiritual en este mundo y que la oración es una gran estrategia, si no la más efectiva. También hemos aprendido que la única esperanza para un mundo doliente es Jesús, que Dios es para nosotros, que las promesas de Dios son ciertas, el regreso de Dios es una verdad preciosa, el mundo se ha colocado en el mal, la soberanía de Dios y su bondad son el fundamento para la paz y la esperanza de la Iglesia. Hemos aprendido asimismo que el libro de los salmos es preciosísimo.

¿Por qué los yihadistas odian tanto la cruz?

No estoy seguro de si tienen algo escrito en sus libros específicamente contra la cruz, pero sé que la odian porque es el símbolo del cristianismo y, allá donde se erige, entienden que el cristianismo es la religión dominante y que se le tiene por la religión correcta. Su libro rechaza la cruz: se considera un escándalo que Dios permita algo así para Su profeta (Cristo). Piensan que la cruz es una invención de los cristianos y nos acusan de adorar la cruz como un ídolo.

Otra cosa: creo que hay algo espiritual en ese odio específico de la cruz. Recuerde que la cruz es el instrumento con el que Cristo venció a Satán. 

¿Es usted partidario de una intervención armada?

No, no lo soy.

¿Cómo están ayudándole las diferentes iglesias evangélicas del mundo?

Con oración, apoyo y haciendo de la presencia de cristianos en la zona un elemento en la visión internacional de la crisis.

¿Podrá repararse alguna vez el daño material, físico y espiritual hecho a esta región?

Rezamos y confiamos en que aunque el mal esté descontrolado y la oscuridad cubra la tierra, la gloria de Dios brillará a través de Su iglesia. Confiamos en que el Señor está obrando algo más allá de nuestros pensamientos o planes. Está poniendo de manifiesto la falsedad de sus valores religiosos para atraer a muchos de ellos a la luz de Cristo.

Humanamente hablando, la reparación tardará una generación o incluso más. La historia nos enseña que la voluntad de vivir prevalece y, antes o después, la lucha cesa y la reconstrucción empieza.



Carl y Marsha Mueller, padres de la cooperante estadounidense Kayla Jean Mueller (Prescott, Arizona, 14 de agosto de 1988-2015), víctimas directas del terror yihadista que se cobró la vida de su hija a sus jóvenes 26 años.

¿Cómo era Kayla?

Kayla era amorosa, alegre, una joven llena de paz. Era devota y compasiva. Dedicó toda su joven vida a ayudar a aquellos en búsqueda de libertad, justicia y paz. Quizás no tenía suficiente poder para llegar a tanto, siendo solo una pequeña persona. 

¿No era Kayla demasiado joven para comprender verdaderamente el peligro al que se enfrentaba viajando a esa zona?

Sí, era demasiado entusiasta por su juventud y, por supuesto, seguramente un poco ingenua. Pero, ¿quién no lo es a esa edad? ¿Cuántos errores hemos cometido todos en la vida por ingenuidad y no los pudimos evitar? Lo que hizo Kayla fue marcharse a un lugar que era más peligroso que la mayoría de lugares. Y no pudo evitarlo. Ella tenía que ir allí y ayudar.

¿Era difícil retenerla?

Es que era su pasión, y no había nadie que pudiera detenerla, fueran amigos íntimos, allegados, daba igual. Ella era así. Cuando volvía a casa ya estaba pensando en ganar el suficiente dinero como para comprar otro billete de avión y regresar a trabajar ayudando a la gente. Tenía que estar ocupada en hacer algo para ayudar a los demás. Y mientras lo hacía, era feliz. Hace tiempo que acepté que no puedo tener el control sobre la vida de mis hijos. Yo solo podía rezar y ponerla en manos de Dios, pidiéndole que la protegiera.

¿Cómo supisteis que había sido capturada?

Por una llamada de teléfono, a las 5 de la mañana. Nos dijeron que había sido detenida. Ése mismo día nos dimos cuenta realmente de la gravedad de la situación.

 ¿Qué les dijeron sus captores?

Nos dijeron su nombre completo, nos dijeron que estaban con ella, que era su prisionera y lo que tendríamos que hacer si queríamos que regresara a casa. 

¿Pensabais que era posible su liberación?

Durante ese tiempo sentimos que realmente teníamos una oportunidad de salvar a Kayla, porque estuvimos comunicándonos con sus raptores, a diferencia de otras familias. Pero teníamos que conseguir un rescate de 6,2 millones de dólares, y eso era demasiado dinero. Era imposible reunir esa cantidad. Pero sí teníamos la sensación de que ellos querían liberar a Kayla.

¿Cómo se sobrelleva esa situación, viendo lo que les estaba pasando a los otros rehenes?

Apoyándonos en Dios, rezando para que pudiera ser liberada y no la asesinaran. No solo se llevaron a nuestra hija, sino año y medio, 18 meses de nuestra vida.

¿Hizo el gobierno de los EEUU lo suficiente para ayudarles?

Pensamos que querían ayudarnos de verdad, pero la política... Somos conscientes de la política de no pagar el rescate, pero por otro lado, cualquier persona entenderá que un padre haría cualquier cosa por llevar a su hijo a casa. Lo intentamos. Lo pedimos. Pero Washington antepone la política a las vidas de los ciudadanos estadounidenses.

¿Cómo queréis que se la recuerde?

Kayla ha tocado el corazón del mundo. El mundo llora con nosotros. El mundo se duele con nosotros. El mundo quiere ser como Kayla. Y si ese es su legado y la huella que deja en el mundo, entonces esto es una cosa maravillosa. En la carta que nos escribió decía: «He llegado a ver que hay cosas buenas en cada situación. A veces sólo tenemos que buscarlas». Pues bien, ahora eso es lo que estamos tratando de hacer. Queremos que el mundo nos ayude a permitir que las manos de Kayla sigan asistiendo a las personas que están sufriendo. Sobre todo en el pueblo sirio, que ha padecido tanto, y allí es donde el corazón de Kayla está ayudando en este momento.



El Padre Luis Montes (1970). Darregueira, provincia de Buenos Aires, Argentina), misionero en Irak y párroco de la Catedral de Bagdad. Fue ordenado sacerdote en 1996. Lleva 20 años en Oriente Próximo: en la localidad palestina de Ortas, situada al lado de Belén, donde se ofreció para participar en la fundación de un monasterio contemplativo; un año en el norte de Jordania y seis en Alejandría, en Egipto, donde fue 7 años Superior Provincial del Instituto Verbo Encarnado, y desde 2010 está en Irak. Llegó a Irak pocos días después del fatídico 31 de octubre de 2010, cuando unos seis hombres armados con ametralladores irrumpieron en la misa dominical de la iglesia siro-católica Nuestra Señora de la Salvación, en Bagdad. Murieron 58 personas, entre ellos, dos sacerdotes. Las cruces y otros símbolos religiosos estallaron en pedazos. El atentado fue reivindicado por el Estado Islámico.

¿Por qué ha llegado a esta trágica situación Oriente Próximo?

Por los intereses mezquinos de los hombres poderosos; de los que ejercen el poder en sus pueblos y les fallan permanentemente; y de los de afuera, que se interesan en la región por su valor económico y estratégico. 

¿Cómo es la situación de las minorías, especialmente la de los cristianos?

Es absolutamente dramática. Presionados, perseguidos, asesinados de las maneras más brutales, sufriendo toda forma de violencia, abandonados de los que podrían hacer algo. De los 1,5 millones de cristianos de antes de la guerra, en Irak no quedan más que 300 mil.

¿Podrán sobrevivir en la región? ¿Existe alguna posibilidad de detener el éxodo cristiano?

Sí, si se ponen urgentemente los medios para ello. Es necesario hacer llegar ayuda humanitaria masiva; cortar la financiación externa del Estado Islámico; apoyar y presionar al gobierno iraquí para que realice una política inclusiva para todos; y ver en el seno de la ONU el modo de detener a este grupo terrorista y permitir a la gente volver a sus hogares. El problema es que son soluciones valientes que no se quieren tomar. Se prefieren tomar medidas intermedias que no solo no solucionan nada, sino que traerán más muerte en el futuro.

¿Qué pretende el Estado Islámico?

La implantación del Califato en los países musulmanes primero, después en los países que estuvieron alguna vez bajo el Islam, como España, y finalmente en todo el mundo.

¿Hay alguna posibilidad de entendimiento con los yihadistas del autoproclamado Califato?

Para ellos, la misma noción de diálogo es una aberración. Lo rechazan explícitamente. Pero, si se dejasen de cometer injusticias en Medio Oriente, el Califato perdería mucho de su fuerza. Porque evidentemente en sus filas hay mucha gente arrastrada por la decepción y la impotencia ante el mal que han sufrido.

¿Cuáles son las repercusiones del conflicto de Irak en Occidente?

Este conflicto trae inseguridad a todo el mundo. Con el tiempo esto se verá más claro.

¿Podría hablarnos de los sufrimientos y alegrías de los cristianos en Irak?

Los sufrimientos vienen de la maldad del corazón humano y son patentes. La crueldad no solo se realiza, sino que se promociona como medio de propaganda: crucifixiones, decapitaciones, torturas, violaciones, secuestros, saqueos, etc. Este pueblo está sufriendo lo indecible. Las alegrías vienen de la fuerza que Dios les da y que hacen que este pueblo sea un ejemplo para todo el mundo. Vemos repetirse lo que ocurrió en las persecuciones de los primeros siglos.

En ninguna otra parte se ve tan claro lo que enseña el Concilio Vaticano II “La Iglesia «va peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios» anunciando la cruz del Señor hasta que venga (cf. 1 Co 11,26). Está fortalecida, con la virtud del Señor resucitado, para triunfar con paciencia y caridad de sus aflicciones y dificultades, tanto internas como externas, y revelar al mundo fielmente su misterio, aunque sea entre penumbras, hasta que se manifieste en todo el esplendor al final de los tiempos”.

¿La fe de los cristianos, en los años de persecución, se ha reforzado o ha sufrido?

Ambas. La fe sufrida es la que da fuerzas. Se ve aquí lo mismo que en el Calvario, la derrota de Dios es, en realidad, la gran victoria.

¿Cuál es la situación en este momento en Bagdad?

La gente no cree aquí que Estado Islámico pueda entrar en la capital con tropas porque está fuertemente protegida. Han aumentado los atentados (que por otra parte estuvieron siempre desde la invasión), pero la vida continúa más o menos como antes. Lo que más se teme es que, aumentando el odio, se llegue a una abierta guerra civil.

¿Ha pensado en abandonar el país?

Dios nos ha llamado a esta misión y queremos quedarnos con este pueblo que se merece tanto. A todos pedimos oraciones y que den a conocer lo que está pasando. Hace falta concienciar al mundo del genocidio que se realiza en la región. Hace falta movilizar a los cristianos para que recen más.

¿Qué ha aprendido de los cristianos de Irak?

Estamos viendo la persecución, la tortura, gente que ya no tiene nada, que ha tenido que abandonar sus casas y que ha perdido el trabajo de toda una vida. Ésa es la obra del mal en nuestros corazones, el mal que destruye al hombre. Y por otro lado está la fuerza que Dios da a sus hijos, y tenemos casos de heroísmo, gente que da la vida por Cristo, por sus hermanos. Y eso hace que a la vez que muy triste, sea también muy edificante. Estamos aprendiendo mucho de los cristianos iraquíes.



Monseñor Oliver Dashe Doeme (1960, Kwanoeng, Nigeria), es el obispo de la diócesis nigeriana de Maiduguri. Recibió formación en primaria y secundaria en las Escuelas de la Misión Católica local, entró en el Seminario Mayor de Makurdi para los estudios de Propedéutica y Filosofía y concluyó los estudios de Teología en el Seminario Mayor de S. Agustín. Ordenado sacerdote el 18 de octubre de 1997, de 1997 a 1999 fue rector del Seminario Menor de St. John Vianney en Barkin Ladi. De 1999 a 2006, rector del Colegio María Inmaculada en Zawan. De 2000-2009 fue párroco de Anguldi. El Papa Benedicto XVI le nombró obispo el 13 de agosto de 2009.

Por qué cree Ud. que Boko Haram ha surgido precisamente en Nigeria?

Aunque en la aparición de Boko Haram en Nigeria concurren factores políticos, sociales y económicos, su principal razón de ser es, sin lugar a dudas, la islamización de Nigeria.

En Nigeria, ¿se considera a los cristianos ciudadanos de segunda categoría frente a los musulmanes?

La Constitución de Nigeria defiende los derechos y la libertad de culto de todos los nigerianos. Pero esto es así sobre el papel, no en la práctica. En los estados del norte, predominantemente controlados por los musulmanes, los cristianos no pueden adquirir terrenos para construir iglesias o escuelas, ni tienen oportunidad de poder acceder a las altas instituciones ni a empleos, entre otras cosas.

¿Ha favorecido a los cristianos el hecho de tener un presidente cristiano en Nigeria?

No ha sido de gran ayuda porque se trata de un gobierno indolente ante las penalidades de los cristianos en el noreste. 

¿Rechazan con rotundidad los partidos islamistas de Nigeria a Boko Haram como una amenaza para la paz?

No. No llegan a condenar abiertamente a Boko Haram. Son tibios.

¿Sospecha que hay partidos políticos que están aprovechando el terrorismo de Boko Haram para erradicar el cristianismo de Nigeria?

Aunque no se muestre abiertamente, secretamente el principal partido de la oposición podría tener algún vínculo con Boko Haram. 

Usted ha defendido la intervención militar extranjera como solución al problema de Boko Haram. ¿Por qué el Gobierno de Nigeria no puede acabar con un grupo terrorista?

Puesto que nuestro pueblo carece de armas para defenderse, y puesto que el Gobierno no se toma en serio la protección de sus vidas y propiedades, la intervención extranjera ayudaría en gran medida.

¿Cómo valora la intervención militar de la coalición de países africanos que actualmente está combatiendo a Boko Haram?

La presencia de estas fuerzas ha ayudado muchísimo a recortarle las alas a Boko Haram. Tal y como están las cosas ahora, sus miembros ya no pueden escaparse a Camerún, Chad o Nigeria, como solían hacer antes. En las fronteras, los militares ya no se lo permiten. 

¿Cómo se puede acabar con los yihadistas y con la persecución a los cristianos de Nigeria?

Como el carácter subyacente en Boko Haram es malvado, la mejor arma para combatirlo es la oración. En segundo lugar, cuando los musulmanes y los cristianos se unan en este país para extirpar este cáncer de nuestro seno. Finalmente, si Occidente puede acudir en nuestra ayuda para combatir a los terroristas.

Como obispo, ¿cuáles son las preocupaciones principales de los cristianos de su diócesis?

Las principales preocupaciones de los cristianos en esta parte del mundo comprenden:
a) la total eliminación de Boko Haram, de manera que puedan servir a su Dios en paz;
b) la rehabilitación de aquellos que han sido desplazados y han visto destruidas sus propiedades;
c) la reconstrucción de las iglesias destruidas;
d) la reconstrucción de los complejos escolares destruidos, de manera que sus hijos puedan regresar a la escuela. 

¿Cómo ve el futuro del cristianismo en su país?

El futuro es brillante para nosotros, los cristianos, porque, tras esta crisis, terminaremos siendo más fuertes que antes.



Monseñor Bashar Matti Warda (1969, Bagdad, Irak) es desde 2010 el arzobispo caldeo católico de Erbil. Nacido en el seno de una familia caldeo-católica, a los 12 años ingresó al seminario, y fue ordenado sacerdote en 1993. En 1995 ingresó en la Orden Redentorista y luego realizó su licenciatura en Teología Moral en la Universidad de Lovaina. En 2001 fue designado párroco de la mayor iglesia de Bagdad. Fue administrador apostólico de la Diócesis de Zaku desde julio de 2007 hasta su fusión con la Diócesis de Amadiyah, en junio de 2013.

¿Cómo definiría lo que ha ocurrido en Irak tras el ascenso del Estado Islámico?

Lo que ha sucedido en Irak es una gran tragedia. Es una regresión a la oscura edad árabe y la pérdida de los principios humanos. Es una aniquilación fatal de la civilización y todo aquello que la humanidad ha estado luchando por construir en términos de valores, símbolos y pensamiento de civilización. Se trata de terrorismo, matanzas, desplazamientos forzosos y genocidio especialmente perpetrado contra las minorías étnicas  y religiosas no musulmanas, a manos del islam radical, al que se le ha ofrecido un cheque en blanco para causar estragos allí donde prevalezca. El quid de la cuestión es porqué el islam radical puede actuar de esta manera sin ser condenado.

¿Era previsible una situación de catástrofe humanitaria como la que se ha vivido en Irak?

Sí, la crisis humanitaria era totalmente previsible. Al retirarse de Irak en 2011, los americanos dejaban el país sin haber encontrado soluciones básicas en cuanto al establecimiento de una democracia secular y un gobierno tecnocrático. Dejaron atrás un país con una constitución importada, débil y contradictoria en su orientación religiosa, sectaria y democrática; una constitución que fue preparada y cocinada en el despacho de un abogado en América, en colaboración y coordinación con los influyentes poderes religiosos y políticos para servir sus intereses estrechos y egoístas.

Estos poderes políticos y religiosos jugaron sucio, incitando a una lucha sectaria y política en detrimento de las minorías étnicas y religiosas no musulmanas y sentaron las bases de una asociación en la que no había lugar para esas minorías que forman parte del pueblo iraquí. Ello dio lugar al surgimiento de un gobierno débil y corrupto, a la ausencia de ley, a la extensión de la corrupción en todas las instituciones del Estado y a una sociedad desintegrada. Una de las consecuencias más graves fue la aparición de movimientos radicales islámicos que condujeron a Irak al actual estado de anarquía. Las primeras en padecer esta situación fueron las minorías étnicas y religiosas no musulmanas.

Usted ha defendido la intervención militar como única vía de derrotar a las milicias del Estado islámico. ¿Por qué no es posible el diálogo con este Islam radical?

La intervención militar es la única manera de poder derrotar al ISIS, porque representan una ideología oscura carente de todo valor humano y de civilización. Su única intención es dominar y destruir. Se asemeja a una epidemia destructiva que ha de ser combatida con la medicación de la intervención militar.

En cuanto a la imposibilidad de un diálogo, permítanme señalar que no somos parte de ninguna lucha o ningún combate en Irak.

Si alguna vez fuera necesario un diálogo entre dos adversarios, por así decir, entonces dicho diálogo debería basarse en el equilibrio mutuo. Sin embargo, ¿cómo podría existir jamás un diálogo entre una parte fuerte y poderosa que no cree ni en la mera existencia de la otra parte, que no la considera ni merecedora de poder vivir, una parte que debe ser aniquilada por razón de su etnia o su religión?

A lo largo de más de 1000 años, siempre ha habido un diálogo con los representantes del islamismo radical. El lamentable resultado es que el cristianismo ha ido decreciendo significativamente en Oriente Medio al tiempo que el islam radical ha ido cobrando pujanza y se torna más destructivo. ¿Es acaso posible el diálogo entre el lobo y el cordero? No, ello atenta contra las reglas de la lógica, especialmente cuando el lobo considera que el cordero no tiene derecho a existir y que, básicamente, fue creado para ser devorado por él.

¿Cómo han sido acogidas en Occidente sus peticiones de ayuda?

No estoy del todo seguro de que Occidente haya recibido nuestro mensaje de socorro. Incluso si les ha llegado, no hemos tenido una respuesta positiva. Después de todo, ¿quiénes somos nosotros y qué significamos para el Occidente secularizado y capitalista, que probablemente ni siquiera sea consciente de nuestra existencia? Los medios occidentales apenas son conscientes de aquello por lo que hemos pasado; así pues, no han llevado a cabo la cobertura de las graves violaciones de los derechos de las minorías étnicas y religiosas no musulmanas en Irak en calidad de crímenes de genocidio, por su perpetración regular y sistemática.

Sólo ha habido declaraciones de condena y denuncias por parte de algunos gobiernos occidentales. La consecuencia ha sido el descenso del número de cristianos en Irak, de 1,5 millones a tan sólo 300.000, en una década. Más allá del apoyo moral y financiero de las iglesias y de las organizaciones internacionales humanitarias, cuyos esfuerzos apreciamos enormemente, ningún Estado occidental nos ha ofrecido ayuda humanitaria.

¿Cree que lo que busca el yihadismo es una limpieza étnica en la zona?

En efecto. Lo que los yihadistas están buscando es una limpieza étnica y religiosa de minorías religiosas y étnicas no musulmanas. Esto queda plenamente patente en la desaparición de estas minorías de las grandes ciudades de Irak y en áreas, como las llanuras de Nínive, donde solían constituir una mayoría y en las que habían existido durante milenios. ¿Qué ha sucedido con los cristianos y otras minorías étnicas y religiosas en Basora, Bagdad y Mosul? ¿Acaso están de picnic o algo por el estilo? ¿Se han tomado unas cortas vacaciones para regresar en una semana o en un mes? La experiencia histórica nos dice que los cristianos desplazados nunca han podido regresar a las áreas y pueblos de los que se les echó.

¿Era posible, antes del ascenso del Estado islámico, predicar en libertad  la palabra de Dios en Irak?

A lo largo de los siglos, hemos estado siempre en el punto de mira por nuestras creencias cristianas, sin haber llevado a cabo ninguna labor misionera, ni explícita ni implícita. Esto ha sido así antes y después del ascenso del ISIS. Así las cosas, ¿qué ocurriría si lleváramos a cabo abiertamente una labor misionera? El único modo que tenemos de extender la palabra de Dios es viviendo al Señor Jesucristo en los detalles de nuestra vida cotidiana, en nuestra interacción con nuestro entorno inmediato y lugar de trabajo.

¿Por qué este Islam radicalizado ha declarado la guerra a Occidente?

El Islam radical sólo ve el mundo a través de sus estrechas miras. Un mundo en el que no hay lugar para cualquier cosa que sea incompatible con su cultura e ideología lúgubres, basadas en la matanza, el saqueo y el desplazamiento forzado. Cree que tiene un mensaje que dar a través de la islamización de todo el orbe. A pesar de los gobiernos seculares, los movimientos liberales y la orientación secular de la gran mayoría de la gente en Europa occidental, la única imagen que ve el islam radical es una Europa cristiana que ha de ser convertida y utilizada para su objetivo de convertir al mundo entero. 

¿Se ve mejor a Dios en medio del sufrimiento?

En tiempos de crisis y aflicción, la gente recurre a Dios para aliviarse del sufrimiento, la injusticia y la miseria que experimenta, cuando no tiene otro remedio. Algunos de ellos consideran que Dios les ha abandonado y se ha olvidado de ellos. Otros siguen viéndole como un redentor y un salvador que se manifestará tarde o temprano. Esto es lo que nosotros predicamos y aquello a lo que exhortamos.

¿Qué ha aprendido de las experiencias de sus fieles cristianos?

Lo que he aprendido de mis fieles es que somos un pueblo y una iglesia que está siempre en movimiento. Vamos siempre tras nuestra patria a causa de nuestra fe, sin ni siquiera ser capaces de soñar con tener una patria regida por una constitución justa y unas leyes que traten a todos por igual. Ésta es la cruda realidad en Irak hoy en día. Sin embargo, puesto que llevamos nuestra fe con nosotros donde quiera que vamos, nuestro desafío consiste en conservarla ante los modernos movimientos seculares del mundo actual, donde las iglesias y los monasterios están desiertos o han sido convertidos en lugares turísticos.

¿Cree en esa frase, atribuida a Tertuliano, que dice: «sangre de mártires, semilla de iglesia»?

Probablemente, el dicho de Tertuliano sólo se aplique a la situación de la Iglesia y del cristianismo durante las grandes persecuciones. Basándonos en los hechos históricos de la Iglesia oriental, descubrimos que donde quiera que fuera perseguida, pronto florecía en otro lugar, como ocurrió con la expansión del cristianismo en Persia, Magnolia, Afganistán, etc. Hoy, a pesar de ser una iglesia testimonial y mártir —a pesar de la sangre de sus mártires derramada por todo Oriente Medio—, está siendo desraizada de su patria sin florecer y crecer en los alrededores simplemente porque la estrangulan ideologías radicales.



Mireille al Farah (Damasco, Siria, 1979) es una de las muchas grandes voces de cristianos perseguidos.  Estaba en Barcelona en 2011, cuando estalló el conflicto sirio, y no ha podido regresar a su país. Su madre y sus hermanos viven ahora con ella en España.

¿Cómo era la Siria de antes de la guerra? 

Antes de la guerra teníamos todo, éramos un país rico, íbamos muy bien. Siria era uno de los países más respetuosos en cuanto a libertades religiosas, los cristianos hemos existido aquí desde siempre. Históricamente, primero estaban los paganos, luego estaban los paganos y los judíos, luego los cristianos. Después, llegaron los musulmanes. Eso tienen que entenderlo. Es nuestra tierra. 

¿Había convivencia pacífica entre las diferentes religiones?

Siria tiene una sociedad multiconfesional, 17 confesiones diferentes, y hemos siempre convivido en paz. En la escuela éramos musulmanes, cristianos y judíos en la misma clase, sentados en el mismo banco. Y así era en todas partes. Yo personalmente, y muchos otros como yo, he llevado siempre colgada mi cruz, nunca he tenido miedo o preocupación de declarar ni de practicar mi fe.

¿Por qué se ha llegado a este odio contra los cristianos?

Ahora, y lo digo con pena en el corazón, la situación de los cristianos y de las minorías en Siria no es nada segura ahora. Los yihadistas e islamistas persiguen a los cristianos de forma cruel. Cuando ocupan una ciudad donde hay familias cristianas les obligan a convertirse al islam, y si se niegan los decapitan o los crucifican. En Siria, nosotros, los cristianos, estamos viviendo los primeros días del cristianismo. La mayoría de los cristianos prefieren morir a renunciar a su fe. 

¿Ha golpeado la tragedia de cerca a tu familia?

Mi padre tuvo que abandonar su tienda, y el Estado Islámico mató a sus empleados, aunque él, por milagro, consiguió huir de la ciudad. Los empleados eran musulmanes, los mataron porque su jefe era cristiano. Ahora él ha quedado traumatizado, no se fía de nadie. La muerte está en cada calle, en cada esquina: otro de mis tíos murió el año pasado, herido mortalmente por la metralla de un mortero.

¿Sigues conservando amigos musulmanes? ¿Qué te dicen?

Tengo amigos musulmanes y judíos, no tengo problemas con ellos, son moderados. Pero hay barrios ocupados totalmente por los islamistas y la gente que vive allí que tiene que escoger, y se pone del mismo bando para salvarse.

Con tus amigos cristianos de Siria mantienes el contacto y rezas el rosario por videoconferencia con ellos… 

Tenemos una cadena de oración que funciona las 24 horas, desde la comunidad de la iglesia de Hanania, en Damasco, que fue donde se convirtió San Pablo. Así, mantenemos unidas nuestras comunidades cristianas, lo que se han quedado en Siria y los que nos hemos marchado, y juntos rezamos el rosario por la paz.

¿Cómo mantiene uno la fe entre tanto horror?

Creo que esa fuerza nos la da el Espíritu Santo. Sabemos que ser cristiano puede llevarte a ser perseguido. Lo dijo Cristo, os perseguirán a causa de mi Nombre. 

Dices que cuando vas a misa aquí en España, no puedes contener las lágrimas. ¿Por qué?

Inevitablemente pienso en mi familia que sigue en Siria y que no ha renunciado a su fe a pesar de todas las dificultades. Siguen yendo a misa y arriesgan su vida para hacerlo. Y mientras yo aquí puedo libremente vivir mi fe, ir a la iglesia, como antes de la guerra podía hacerlo en Siria.

¿Qué has aprendido de la guerra?

Quizás a perdonar. Perdonar al agresor o querer al enemigo es una misión difícil pero yo siempre pienso en Jesús, quien perdonó a los que le querían matar en la cruz. Si lo ha hecho Jesús, el creador de este mundo, ¿por qué no lo hago yo también? Yo sé que estos agresores no son conscientes del mal que hacen. Creo que nos necesitan, nuestra ayuda y nuestras oraciones para que venga Dios y les haga ver la verdadera luz. 

 ¿Volverá Siria a ser lo que fue, o es imposible después de lo que ha sucedido?

Yo tengo esperanza. Hemos sobrevivido a otras épocas de persecución. Esto se va a solucionar tarde o temprano. ¿Cuándo? No lo sé, pero lo importante es que cuando acabe no quede odio, que nos mantengamos unidos.



Joseph Fadelle Nació en Irak en 1964, de nombre Muhamed Fadel-Ali, en el seno de una influyente y acomodada familia musulmana; gracias a la influencia de su padre logró hacer el servicio militar en Basora en 1987, lejos del frente de combate contra Irán. Sin embargo, en este destino libraría otra guerra, esta vez interior, tras conocer al soldado cristiano Masud. De sus conversaciones con él, se despertó Fadelle un ardiente deseo de conocer a Cristo. Vivió su conversión en secreto durante meses, hasta que su esposa Anuar, con la que se había casado por exigencia de su familia, lo descubrió y le apoyó en su decisión. Sin embargo, su familia emprendió contra él el camino de la venganza y la muerte: por convertirse al cristianismo, se vio obligado a huir de su país con su mujer y dos hijos debido a una fatwa emitida contra él.

A instancias de su padre, fue torturado y encarcelado por el régimen de Saddam Hussein durante meses para que regresara al Islam. Luego fue liberado, pero bajo arresto domiciliario. Tuvo que esperar mucho antes de ser bautizado, pues las autoridades católicas temían violar una ley iraquí que prohíbe las conversiones. Una vez huyó del país hacia Jordania, escapó milagrosamente a un intento de asesinato organizado por su propio hermano, que le dejó tendido en la cuneta y en el que le dieron por muerto. También fue falsamente acusado por un musulmán perteneciente a la UNHCR (Alto Comisionado de la ONU para los refugiados), quien le denunció ante las autoridades occidentales de complicidad en el ataque con gases contra los kurdos, que dejó 5.000 muertos.

Fadelle vive en Francia desde 2001 y ha obtenido ya la nacionalidad gala. Su autobiografía, “El precio a pagar”, publicada en 2010, vendió 50 mil copias en solo un año. En ella, describe su conversión, y se refiere a Mahoma como un estratega político, no un hombre religioso, y al Islam como una prisión de la que su conversión lo liberó. Fadelle lleva escolta por estar amenazado de muerte.

Usted ha sufrido tortura, cárcel, intentos de asesinato, por el solo hecho de querer ser cristiano… ¿No encontró a nadie que le tendiera una mano? 

El Señor estaba presente conmigo en todo momento, en la prisión, en el exilio, en los atentados. El Señor ha puesto en mi camino a cristianos que me han socorrido a lo largo de todo mi calvario y mi exilio. El clero era el que no atendía en absoluto mis súplicas, pero los fieles cristianos me acogieron enseguida en sus grupos de evangelización y me encomendaron  en sus oraciones. Por el contrario, ni en mi familia ni en mi entorno musulmán, me tendieron una mano. De hecho, es imposible que un musulmán ayude a otro, desertor, que se ha convertido al cristianismo: tienen la obligación de verter la sangre de quien deserte del islam. Hay un versículo coránico y un hadit (costumbre) en los que Mahoma ordena matar a todo musulmán que abandone el islam y cambie de religión. Así las cosas, un musulmán podrá ayudar a un convertido como yo, sólo en el supuesto de que reflexione, tome perspectiva respecto del islam y actúe según su conciencia humana. En el islam, el hombre no puede seguir el impulso natural de su humanidad que lo llevaría a socorrer al convertido. Ése es el motivo por el cual mi propia familia intentará, por todos los medios, acabar conmigo, que soy su hijo. Es el Corán el que dicta su comportamiento y el que asfixia en ellos todo afecto y vínculo paternal y fraternal.

¿Cómo fue su conversión?

La lectura del Evangelio me lleva a descubrir la persona de Cristo: un encuentro verdadero con Él; el nacimiento en mí del amor por su persona; un amor que invade todo mi ser y que ya no cesará jamás de crecer en mí. Cristo se convierte en mi pasión al más alto exponente. Las palabras no bastan para describir mi amor por el Señor.

¿Cómo descubrió su familia que había decidido ser cristiano?

Para empezar, mi familia observó un cambio radical en mi manera de ser. Al intrigarles mi cambio, me vigilaron y registraron mi biblioteca, donde encontraron la Biblia: el antiguo y el nuevo testamento. Mi padre fue también a preguntar a mi hijo de cuatro años y a indagar a dónde iba él con sus padres. El niño le contestó santiguándose con toda destreza. Esto fue para mi padre la señal inequívoca de mi conversión, de nuestro frecuentar la iglesia en familia.

¿Pensó alguna vez que seguir la fe de Cristo le ocasionaría tanto sufrimiento?

Al principio pensaba que era fácil seguir a Cristo y abrazar la fe cristiana, pero, al mismo tiempo, la persecución no sería una sorpresa, pues, precisamente Cristo me había prevenido bien en el Evangelio de que, por causa de Él, sería perseguido, torturado por los míos. Así que no me extrañaba padecer tantos sufrimientos.

Usted que conoce perfectamente el Islam, ¿es posible llegar a un entendimiento con él desde el respeto mutuo y la tolerancia?

Con el Islam no es posible el diálogo en el marco del respeto y la tolerancia, puesto que ordena matar a los no creyentes y, por tanto, a los no musulmanes. El Corán es palabra de Dios, así que matar al no creyente es una orden de Dios. ¿Cómo no va uno a obedecer a Dios?

Pero dialogar con los musulmanes sí es posible. Yo invito a distinguir entre el islam y los musulmanes. El Islam es malo y peligroso, pero los musulmanes son nuestros hermanos en Cristo y somos responsables de ellos, de su salvación. Tenemos que amarlos, que acogerlos con respeto. Debemos transmitirles la luz de Cristo que está en nosotros.

¿Qué tiene Occidente que causa tanta aversión al Islam extremista?

El Islam considera que el Occidente es impío; los occidentales no musulmanes son impíos. El Islam puede conquistar el Occidente por «el vientre de sus mujeres».

 ¿Qué sintió el día de los atentados del Charlie Hebdo?

Me lo esperaba. No me sorprendió en absoluto. Sabía que aquél que insulta a Mahoma resulta tarde o temprano asesinado por los musulmanes. Hay un hadit que dice claramente que el que blasfeme contra Dios puede arrepentirse y ser perdonado, pero aquél que insulte y se burle de Mahoma no será jamás perdonado y será reo de muerte. Lo de Charlie Hebdo fue una evidencia que terminó por tomar cuerpo.

¿Por qué cree que las atrocidades de los yihadistas irradian tanto atractivo para los jóvenes musulmanes criados en Europa?

Estos jóvenes musulmanes quieren gustar a Dios y seguir sus mandamientos, recogidos en el Corán, que es considerado palabra de Dios. Ahora bien, en el Corán, Dios manda matar a los no musulmanes, los politeístas. Hay muchos versículos que ordenan matar. Por ejemplo, el nº5 de la sura 9. Eso es lo que empuja a las atrocidades de la guerra yihadista a los jóvenes musulmanes: aplican el Corán y siguen los mandamientos de Dios.

¿A qué cree que es debida la expansión del Estado Islámico en su país natal y Siria?

Allá donde la autoridad flaquea y desaparece, se desarrolla el islam llevando a los musulmanes fervientes a aplicar los versículos coránicos y, por tanto, a matar. Hay un único islam, puesto que hay un único Corán.

¿Cómo ve el futuro de Irak?

El porvenir de Irak, como el de todo país musulmán, es sombrío. El Islam combate el desarrollo de todos estos países. El desarrollo es una amenaza para el Islam. El desarrollo, sobre todo a través de la herramienta que es internet, permite a los musulmanes acceder al conocimiento del Corán, descubrir la verdad histórica del islam, reflexionar y debatir en torno al Corán. El Islam se defiende combatiendo el desarrollo y manteniendo a toda costa al mundo musulmán en la oscuridad y la ignorancia. Internet contribuirá al hundimiento del Islam. Lo peor está ante nuestros ojos. ¿Cómo no reflexionar sobre el asesinato del piloto jordano quemado vivo, sobre la base de los versículos coránicos? Quemado vivo por haberles atacado bombardeando al Daesh.

Usted manifiesta que los cristianos debemos ayudar a los musulmanes a descubrir la Verdad de Cristo… ¿En qué se equivoca el Islam?

El Islam se equivoca de principio a fin. El Corán es incoherente y está lleno de errores de todo tipo. Si uno lo estudia, no puede admitir que sea palabra de Dios. ¿Cómo puede Dios ordenar matar? Yo remito a todos los musulmanes al versículo 5 de la sura 9 y les pido que reflexionen con toda honestidad y libertad: ¿es Dios el que habla en el Corán? ¿Es verdaderamente el Corán palabra de Dios con todas las incoherencias y la criminalidad que alberga?

¿Cree que la opción de un Occidente laico, que renuncia a sus raíces cristianas, podría detener ese odio, o por el contrario lo acrecentaría?

La opción laica adoptada por Occidente le coloca aún más en el punto de mira del Islam. Un laico para el Islam es un impío peor que un creyente de cualquier religión. El Islam ordena matar al impío.

Sobre Ud. pesa una fatwa… ¿Cómo se vive sabiendo que el cualquier esquina puede haber un fanático dispuesto a matarle?

Cada día pido al Señor que me tome en su morada. Soy consciente del peligro de la fatwa que pesa sobre mi cabeza y que, en cualquier momento, un musulmán podría matarme. Morir por el Señor es un honor para mí; el martirio es una gracia que espero saber merecer.

¿Ha conseguido perdonar a su familia?


Sí, he conseguido perdonarla. Hoy soy muy feliz de quererles y de luchar por su conversión. Quiero a todos los musulmanes y rezo por ellos, por su salvación. El perdón ha sido para mí un camino largo y arduo. No he conseguido perdonar más que gracias a la oración, muchas oraciones. He rogado mucho al Señor y he pedido a mis amigos cristianos, a sacerdotes que rezaran por mí, para que llegara a perdonar. Sin la continua oración no habría nunca logrado perdonar. El perdón es lo más difícil que me ha pedido el Señor.

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